Cine en la retina – Manhattan

Manhattan, – por Funámbula

 

Buenas noches cinéfil@s,

Antes de dar comienzo al pase de hoy, os sugeriría escucharais de fondo la banda sonora original de la película de la que hablaré en breve por si os apetece mientras leéis el artículo. Os transportará a la ciudad en un instante y os sentiréis como en Manhattan. El tema es “Rhapsody in Blue” de George Gerwen.

Hoy os hablaré sobre “Manhattan”, largometraje dirigido por el archiconocido –odiado por unos y amado por otrosWoody Allen. Manhattan, habla sobre las relaciones personales. Básicamente nacen tres historias a un mismo tiempo: una de ellas ya está escrita –la de la ex de Isaac, personaje interpretado por el propio director, que quiere publicar una novela sobre su matrimonio fallido-; otra se está escribiendo, –su relación con Mary, interpretada por Diane Keaton-; y otra aún por escribir –la propia relación con Tracy, una joven Mariel Hemingway-. Con una de ellas ya ha vivido, con la otra quiere vivir pero no puede aún hacerlo…, y con la última está viviendo pero siente que no puede continuar. En fin, un ni contigo ni sin ti.

Algo que llama mi atención es ver cómo W. Allen mezcla en esta gran ensalada que es la vida ingredientes de primera y exóticos al paladar. Podemos verlo con más notoriedad y disfrute en alguna de sus escenas. Os mostraré lo que digo. Me encantaría diseccionar algunas pero daría al espectador que aún no la haya visto demasiados datos. Sólo haré mención de mis favoritas sin entrar en más detalles:

  • Salón del apartamento; Tracy le confiesa a Isaac creer estar enamorada de él.
  • Isaac y Mary en el Planetario.
  • Recorridos nocturnos en coche por la ciudad.
  • Escena del bar; Isaac le pide a Tracy que le abandone y se marche a estudiar a Londres.
  • Isaac y Tracy en la cama mientras cenan viendo tv.
  • En el salón del apartamento Mary le confiesa a Isaac sus verdaderos sentimientos por su amigo.
  • Pelea de Isaac con su amigo por Mary- sólo como este señor genio del humor sabe hacerlo – con esqueletos como fondo.

Pero de entre todas las escenas, en esta se encuentra el detonante para que Isaac descubra algo importante; la clave:

Ahora bien: ¿Qué tiene en común “Las tres edades de la mujer” de G.Klimt con “Manhattan”? Pues mire usted por donde, bastante. En breve os lo cuento.

Aunque no conozco Manhattan, tampoco me he topado con Mr. Woody, pero lo cierto es: ¿Quién no se ha sentido embrujado/a, chiflado/a, enamorado/a, o -dejémoslo en cierta fijación- rendido a los pies de su maduro/a profesor/a de francés, teatro, anatomía, literatura…, por poner algunos casos? ¿Quién no ha escuchado alguna vez de boca de esos seres, negras perlas del tipo de las que Isaac le “regala” a Tracy?

Manhattan habla de eso, de las edades de la vida, tan dispares las del hombre respecto de las de la mujer, de la necesidad que tenemos de buscar cobijo y protección en los brazos de alguien distinto a nosotros, ya sea en edad o creencias, conocimientos, y/o acumulación de experiencias, o qué sé yo, simple admiración por quien tenemos enfrente y nos fascina. Habla de la atracción por aquello que no poseemos y deseamos –precisamente por esto-, de la tendencia a buscar nuestro “igual”. ¡Qué estrés!

He de confesar que hace tiempo alguien me lanzó un solemne e inesperado piropazo; fue algo así como decir que tenía cierto parecido con Woody Allen –entiendo que refiriéndose a su genuino sentido del humor-.

“Manhatan” transporta a un cuadro que me cautiva desde mi más tierna adolescencia cuando lo vi por primera vez en la estantería de una librería; “Las tres edades de la mujer”, de Gustav Klimt. Esta imagen podría describir -a mi entender sin una sola palabra- la admiración, la dependencia de Woody Allen por la mujer, icono –por cierto– de gran peso y relevancia en su extensa filmografía.

Podemos verlo a través del personaje de TracyMariel Hemingway-, la pasmada adolescente de diecisiete años despreocupada de su propia edad e inconsciente de que posee todo lo que un hombre puede desear, – sobre todo a cierta edad – excepto la madurez y estrategia suficiente para interesarle en todas sus más oscuras vertientes y aspectos.

El segundo personaje interpretado por Meryl Streep, su joven ex mujer, escritora que lo abandona por otra mujer y que –como venganza a éste– tiene como inminente proyecto publicar una novela sobre su matrimonio fallido.

Y una tercera mujer, periodista amante de su mejor amigo –interpretada por Diane Keaton– , que no hace más que postular, cada vez que se siente amenazada e indefensa: Soy una mujer joven, guapa e inteligente -por este orden-.”

 

Es a través de su “autobiofilmografía”, como el director se sumerge en estas tres edades debatiéndose entre lo éticamente correcto y lo indecoroso. Como la obra misma del propio Klimt; en definitiva una misma mujer en distintas etapas de su ciclo vital, bajo la red de un mismo hombre, o lo que es lo mismo: “Uno para todas y todas para uno”. Y es que tres por uno no deja de ser tres. “Vicky, Cristina, Barcelona”, “Mary, Tracy, Manhattan”, “Manhattan es nombre de mujer”.

 

¿Qué quiero mostrar con todo esto? ¡Que viva el “escaleno”, que no el equilátero!, y larga vida a Woody Allen. Por supuesto no sin antes haber disfrutado por primera o enésima vez de la obra maestra de este genial director que encandila al personal en apenas hora y media de metraje.

Y en honor a ese amigo del que antes hablé, y dada mi incuestionable tendencia a las películas de Mr. Allen, voy a permitirme la osadía de escribir y compartir mi propia escena:

[Estoy en la playa leyendo un libro -el libro está en blanco; es simplemente una excusa-, alejada del mundanal ruido de la ciudad, absorbiendo los rayos de sol de la tarde a últimos de septiembre entre una mullida alfombra de roca, resguardada por una sombrilla del astro rey, diviso una escena un tanto curiosa; Mr. Woody pescando. Parapetado con sombrero de ala blanco con topos rojos y un short dorado ajustado. Me dirijo con libro en mano muy cerca de donde está (…). No para de mirarme mientras lía una tremenda con la caña con tan mala suerte (…) y me lanza un crustáceo a la cara.

-¿Puedo ayudarte? (…). -dice; siendo este el comienzo de una hermosa amistad.-
A continuación aparecemos juntos paseando por un rompeolas. Me veo en el Monte Urgull (San Sebastián), en plena tormenta empapados bajo un transparente e inmenso paraguas mientras discutimos sobre no sé qué cosa. Vestidos con dos chubasqueros amarillos, sacando las mejores fotos del lugar.]
(…)

Si hay algo que no querría dejarme en el tintero del olvido y destacar aquí, es el personaje de Mariel Hemingway, al que siempre cita como “es una chiquilla…”, “es muy joven…”, “sólo tiene diecisiete años…”, cuando realmente es la única persona que mantiene posiciones maduras en todas sus actitudes en contraste con las supuestas personalidades cultivadas y expertas que le rodean. Una de las claves más “coherentes” en boca de esta “niña” al final de la cinta: “Seis meses no es tanto y no todo el mundo se corrompe. Has de tener un poco de fe en las personas“. No digo más. Prueba de ello en estas dos escenas:

Manhattan “Elaine’s” scene
You’re God’s Answer To Job

-Cualquier similitud con el personaje femenino de la conocida obra literaria de Jostein Gaarder “La joven de las naranjas” es pura coincidencia -.

 

Y sí, este es un Blog serio, pero no he podido evitarlo, como tributo al director entre los directores, aquel que me ha hecho llorar de risa en no pocas ocasiones. Mi admiración por él llega hasta esos extremos. Va por ti, Woody!! Y por hoy creo que no me dejo nada en el tintero. Este ha sido un “Homenaje a todos los Woodies de mi vida”.

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3 Comentarios

  1. Jordelgar dice:

    Estupendo tu post Funambula, me han entrado ganas de ver esta maravilla otra vez, recuerdo sobre todo su fotografía en blanco y negro. Por cierto, ¿tú crees que es un blog serio? ¿eres tú la que aparece en el poster con nuestro amigo Woody?

  2. Vanesa dice:

    El texto me ha resultado una forma entretenida, ágil y seductora para quienes no conozcan la grandilocuencia de Allen. Curioso punto de vista el de conocer a la mujer en tres de sus edades, aunque cada una somos como somos, nos vemos en las mismas. Me encantaría encontrar un film en el que se describieran las mismas edades en el hombre, sería muy interesante. Si alguien se lanza o se entera de que esto sale que me avise, porque me encantará verlo. Muy entrañable la escena en la playa, conque torpemente un marisco termina lanzado en tu rostro! Muy bueno.
    Gracias por este divertido artículo.

  3. funámbula dice:

    Gracias Jordelgar y Vanesa por vuestros comentarios de aliento, y por haber suscitado vuestro interés por volver a verla de nuevo. Jordelgar, en respuesta a tu pregunta, se trata de una de esas mujeres que admiran a Woody y un poco en honor a la mujer madrileña en estas fechas inminentes. Yo cumplo con esas dos características. Vanesa, me encantaría poder ayudarte, pero prefiero que sean nuestros amigos cinéfilos los que participen en el debate que has abierto.

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