Ridley Scott vuelve a los años 80 con Alien y Blade Runner

Los remakes, precuelas, reboots y demás palabras de moda (que ocultan la recurrente crisis de ideas de Hollywood) hacen que hasta los directores más prestigiosos encaminen sus nuevos proyectos hacia pasados éxitos sin ningún tipo de rubor. Este es el caso del director británico nacido en 1937 Ridley Scott, que esta semana ha sido noticia por el anuncio de que se va a embarcar en un par de proyectos basados en dos de sus películas más conocidas y más aclamadas, Alien el octavo pasajero y Blade Runner.

Curtido en la realización de videoclips musicales y spots publicitarios, Scott tuvo un debut en la dirección cinematográfica con Los duelistas (1977), un ejercicio de estilo basado en la novela homónima de Joseph Conrad y protagonizado por Harvey Keitel y Keith Carradine, que obtuvo el premio a la mejor opera prima en el festival de Cannes. Sin embargo, su auténtica eclosión se produciría un par de años más tarde con Alien, el octavo pasajero (1979), una película de bajo presupuesto de ciencia ficción y de terror que obtuvo un gran éxito de crítica y de público protagonizada por una joven Sigourney Weaver y que se ha convertido con el paso de los años en un auténtico clásico. Narraba la travesía de la nave espacial Nostromo, la cual es interrumpida por una misteriosa señal proveniente de un planeta desconocido. Cuando los astronautas descienden a la superficie para comprobar su procedencia se traen consigo a otro pasajero más, un ser extraterrestre agresivo y mortífero que los eliminará uno a uno.

Encumbrado por este éxito inesperado, Scott preparaba una versión de Tristán e Isolda cuando cayó en sus manos el guión de Blade Runner (1982), una adaptación libre de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, una novela del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, del cual se han adaptado en los últimos años numerosas obras (Desafío total, Paycheck o Una mirada a la oscuridad). Es una historia futurista en clave de cine negro ambientada en Los Angeles de 2019, en la que un blade runner (interpretado por el actor de moda en aquel momento Harrison Ford), un policía especializado en detener y eliminar replicantes, tiene que dar caza a un grupo de éstos cuando se rebelan violentamente y huyen de los humanos.

Aparte de sus logros estéticos, con una ambientación cyberpunk copiada a todos los niveles, los futuristas diseños del artista Syd Mead, la ciudad siempre envuelta en una lluvia perenne, la música ambiental de Vangelis o las referencias arquitectónicas, es una obra adelantada a su tiempo en muchos aspectos: la inteligencia artificial, el contraste entre la tecnología y lo viejo, la opresiva existencia en la Tierra (en la novela Japón supera económicamente a EEUU y éstos sufren una invasión a todos los niveles), la cuestionable moralidad del héroe, la mujer fatal recurrente en toda película de serie negra pero sobre todo dos temas recurrentes en la obra de Dick, la percepción de la realidad y la cuestión de qué es lo que nos hace humanos. Su estreno en EEUU fue todo un fracaso de taquilla aunque en el resto del mundo la recaudación fue más que aceptable. Los críticos se dividieron entre considerarla una cinta incomprensible o una obra maestra, consideración que fue arraigando poco a poco a lo largo de los años cuando se convirtió en una obra de culto no sólo por la crítica especializada sino también por el público en general, que fue descubriendo su riqueza en posteriores visionados, lo que dio lugar a numerosísimas versiones desde su lanzamiento.

A principios de los 80, Scott era el director más exitoso y su carrera estaba en pleno apogeo solo con tres películas. Desgraciadamente su nivel de calidad no se mantuvo en el tiempo, alternando obras muy apreciables con otras totalmente insustanciales. Me quedo con películas como La sombra del testigo (1987), Thelma y Louise (1991), Gladiator (2000), Black Hawk derribado (2002) o American Gangster (2007) frente a auténticos fracasos como Legend (1985), 1492: La conquista del paraíso (1992), La teniente O´Neill (1997), Hannibal (2001) o Un buen año (2006). De todas formas Scott es un director que siempre tiene algo que ofrecer, con un estilo muy visual muy definido en el que se dota de mucha importancia a la experiencia sensorial, la iluminación, la creación de ambientes, el sonido y la música que dan una sensación de experiencia total al espectador.

¿Y qué prepara Ridley Scott en lo sucesivo? Pues para sorpresa de todos, vuelve sobre las dos obras que le lanzaron al estrellato, Alien y Blade Runner. Sobre la primera, se está rodando en 3D en estos momentos la precuela de Alien o mejor dicho una historia que tiene lugar en el mismo universo que Alien. El guión ha sido escrito por Damon Lindelof (uno de los cerebros que pergeñó Lost) y su estreno está previsto para mediados del año que viene. Estará protagonizada por Charlize Theron, Noomi Rapace y Michael Fassbender. Las primeras imágenes se pudieron ver en la edición de este año de Comic-Con celebrada en San Diego y las tenéis aquí:

 

Sin embargo, el remember de los 80 no para aquí. Ya sabíamos que Alcon Entertainment había adquirido los derechos para realizar una continuación o al menos otra película basada en el universo de Blade Runner y hace unos días hemos sabido que será de nuevo Ridley Scott el responsable de llevarla a cabo en las tareas de dirección. Según el productor Andrew Kosove en declaraciones a Los Angeles Times, la idea es mantener el universo pero hacer una película lo más separada de la historia original. Eso conlleva que por supuesto Harrison Ford no participará en ella y que el casting será enteramente nuevo. Pero para los fans más acérrimos hay que calmar los ánimos: no hay contratado ni siquiera guionista y siendo optimistas la cinta no llegará a las pantallas hasta 2014.

¿Qué os parece estas revisiones de Alien y Blade Runner? ¿Es una buena idea revisitar estas obras maestras o por el contrario es mejor no tocar estas dos obras de culto?

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