Ciclo ‘El paso del cine mudo al sonoro’ en la Fundación Juan March de Madrid

Buenas tardes cinéfil@s,

Desde el pasado 19 de octubre se está celebrando el ciclo ‘El paso del cine mudo al sonoro’ en el Salón de Actos de la Fundación Juan March de Madrid (C/Castelló, 77).

La próxima proyección, “El Viento (1928)de Victor Sjöström  (75 minutos), tendrá lugar el próximo viernes y sábado 16 y 17 de noviembre a las 19:00 horasLa presentación correrá a cargo de Manuel Hidalgo.

El copyright de la imagen pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras.

El viento (The Wind, USA),  película muda del director sueco Victor Sjöström, afincado en Hollywood, presentó a la actriz Lilian Gish en lucha contra el viento huracanado en las planicies de Texas, convirtiendo con ello de modo muy poético a la naturaleza en un agente dramático de la acción, según la tradición del cine nórdico.

1928 Victor Sjöström – «The wind» (visual highlights)

El sábado 17 de octubre se proyecta el vídeo de la presentación del día anterior. Así mismo, los próximos 14 y 15 diciembre de 2012, 18 y 19 enero, 15 y 16 febrero, 15 y 16 marzo, 19 y 20 abril, 10 y 11 mayo de 2013 serán las fechas en las que se proyectará n el resto de las películas contenidas en el ciclo. La entrada a cada proyección será de libre acceso hasta completar aforo.

Un poco de Historia

Probablemente la etapa de más intensa creatividad e inventiva de la historia del cine se produjo en el período 1927-1933, en el traumático tránsito el cine mudo al cine sonoro. A finales de los años veinte del pasado siglo el cine mudo había alcanzado su máxima perfección estética. Por una parte, el arte de la fotogenia y el lenguaje de las luces, las sombras y los claroscuros habían convertido al cine en una arte plástica de gran madurez. Por otra, la agilidad en la combinación de los planos –la sintaxis de su montaje– había adquirido una gran sofisticación, especialmente gracias a los cineastas soviéticos, que los utilizaban para construir metáforas y alegorías de gran aliento poético.

El copyright de la imagen pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras.

Tras diversos ensayos técnicos infructuosos, y debido en parte a la competencia comercial de la radio, la Warner Bros consiguió imponer el éxito  del cine sonoro con la película musical El cantor de jazz, estrenada en Nueva York en octubre de 1927 con acompañamiento de discos de gramófono sincrónicos con la imagen. Este éxito comercial supuso una revolución para la industria, el comercio y el arte cinematográficos, acompañada de bastante desconcierto.

1927- The Jazz Singer

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Los estudios tuvieron que insonorizar sus paredes y equiparse con nueva tecnología acústica; las salas de exhibición tuvieron que añadir amplificadores sonoros y altavoces.  Hollywood se enfrentó al reto que suponía que en la mayor parte de sus mercados el público no entendía el inglés, mientras que actores con voz poco “fonogénica” tuvieron que abandonar los estudios.

Inicialmente, estos cambios traumáticos supusieron una grave regresión estética –muy bien evocada en el film retrospectivo Cantando bajo la lluvia (1952)-, pues la cámara tuvo que encerrarse  en un pesado blindaje insonoro que impidió su movilidad y la anterior libertad del montaje de los planos tuvo que subordinarse a la longitud de los diálogos. El resultado de todo ello se tradujo en la predominancia de un paralítico y chato “teatro filmado”.

Singin’ In The Rain – Theatrical Trailer

Pero algunos directores de talento -como René Clair, King Vidor, Fritz Lang, Josef von Sternberg, Carl Dreyer supieron descubrir la “poesía del sonido”, no como mero acompañamiento o ilustración de las imágenes. Si al principio asombraba al público que un actor abriera la boca y se oyera su voz,  pasada la sorpresa inicial los directores de talento descubrieron el dramatismo o la poesía de los ruidos –el chirriar de los neumáticos en una persecución, el chapoteo de los pies en las aguas de un pantano, los chillidos de las gaviotas– y, en el plano humano, desvelaron el dramatismo de unos sonidos que no existían en el teatro: el suspiro, el susurro y el gemido. Y también se descubrió, por contraste, el dramatismo del silencio.

En los primeros años del cine sonoro se asistió, en cierto modo, a una reinvención estética del cine, convertido en un laboratorio experimental.  Hubo que aprender nuevas técnicas y nuevas estrategias para narrar historias. Y hubo que hacer compatible la creatividad del montaje y las longitudes de los diálogos. Y como reacción contra el  estatismo y verbosidad del “teatro filmado” surgieron incluso películas sonoras de protesta, que reprodujeron música y ruidos, pero prescindieron voluntariamente de los diálogos. El ejemplo más famoso de esta tendencia lo suministró la película Éxtasis (1933), incluida en este ciclo.

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Vento e Areia (The Wind,1928)

 

Programa

 Escuchar conferencia de este ciclo, por Román Gubern: AQUÍ

Autor: Susana Sanz

Un deseo: Amigos; amables, sabios. Una casa entre campo y mar, un bosque donde caminar. Libros; viejos y nuevos. Una vida donde ocio y reposo convivan con trabajo. También cine, mucho cine !!

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