El Profesor (Detachment), un poema audiovisual que huele a Oscar

 

Buenos días cinéfil@s,

Me es grato compartir con vosotros en un día como el de hoy mi visión  sobreEl Profesor (Detachment), el último trabajo del cineasta Tony Kaye que se estrenó  en salas españolas el pasado miércoles 31 de octubre. Con un sólido reparto encabezado por Adrien Brody en –¿me atrevo?- la mejor interpretación de su carrera desde El Pianista. Junto al protagonista, un reparto de lujo.

Marcia Gay Harden (Mystic River, El club de las primeras esposas), Christina Hendricks (Mad Men, Drive), James Caan (El Padrino, Mickey ojos azules), Lucy Liu (Los Ángeles de Charlie, Kill Bill), y las jóvenes promesas Sami Gayle y Betty Kaye, completan el elenco. Por cierto que Betty Kaye, en el papel de Meredith, la acomplejada e incomprendida adolescente,  es la hija mayor del director, quien muy seguro dará que hablar.

Adrien Brody se mete en la piel de Henry Bathes, un atormentado profesor con un enquistado pasado, con heridas abiertas que  no termina de potenciar sus capacidades y trabaja como profesor sustituto para evitar profundizar, a través de las relaciones afectivas, en sus propios miedos.

Paralelamente, conoce a una joven prostituta a la que trata de ayudar y que le hará enfrentarse a algunos de sus fantasmas -esta otra gran actriz revelación que también dará que hablar-.

Decir tengo que asisto escéptica al prestreno; de entrada pensando que toparé con una de esas historias  donde con rigor milimétrico su director hace apología del típico cliché adoctrinado y moralista relación profesoralumno. Pero la cinta va más allá, y tanto; aquí no existe un ring donde combaten dolientes esos dos caracteres antagónicos, esas dos figuras tan diferenciadas en sus roles de alumnos desvalidos, perdidos,  que llegan a encontrar su camino gracias a ese espíritu de lucha de una figura que tutoriza sus pasos. Aquí profesor y alumno navegan juntos en el mismo barco, cada cual a su particular deriva, en un mismo camarote cerrado con llave, como la del niño que interpreta al personaje principal de la película durante su infancia.

Desgarradora, pero a la vez llena de color y mucha luz. Una película para disfrutar del cine bien hecho y de la interpretación magistral de los actores, asumiendo a cambio un encontronazo con ácidas realidades. Se diría que como espectador estás asistiendo a través de un cristal un tanto empañado al auto enfrentamiento diario de un hombre como tantos asustado, prisionero de su pasado, pero valiente; de alguien que transgrede de lo políticamente correcto en una sociedad –suene o no a tópico– donde la imagen, el sexo, la apariencia, el poder dentro de una pirámide social es lo que nos vende/n. Tanto es así, que al menos durante los 100 minutos que dura la película es de agradecer cómo están tratados momentos y situaciones que, pudiendo haber sido presa fácil de escenita facilona recurrente de sexo entre adolescente y madurito se ha sabido llevar por derroteros sorpresivos e inesperados, también más sabios e inteligentes.

Hoy leía en el muro de un blog a migo que ‘Nadie tiene ninguna obligación de entregarte tu felicidad en una bandeja. Que el amor nace, no al tratar de resolver muchas necesidades dependiendo de otro, sino de desarrollar nuestra propia riqueza interior y madurez‘. Gran acierto!

Y es que no existe ‘el hombre de tu vida’, ‘la mujer de tu vida’ –también lo hablaba ayer con una amiga. Me explico; sería más apropiado pensar que por nuestra vida pasan ‘hombres y mujeres de nuestras vidas’… En resumidas cuentas, personas que en un espacio determinado de tiempo mayor o menor concurren en nuestro camino y permanecen… durante ese tiempo. Y esto es, lo que en esencia delata a gritos esta muestra de buen hacer cinematográfico, este poema visual que es sin lugar a dudas El profesor (Detachment).

A destacar la inmersión del cineasta al tiempo que bucea por las entrañas de la educación contemporánea para ilustrar el caos y la pérdida de rumbo de buena parte de sus actores: profesores, adolescentes y padres perdidos, con total ausencia de vocación e interés anulado… Él mismo dice apostar por la no interpretación, y el trabajo de Adrien Brody es una clara muestra de ello; siendo considerado por la crítica especializada como su mejor trabajo desde El Pianista (Roman Polanski, 2002), que le valió el Oscar.

Hay momentos en los que Brody dota a su personaje de tanta vida que casi podemos tocarle y sentir los fríos parajes por donde transita. Curioso, pero a pesar de lo crudo de la temática, hay escenas que rozando el patetismo por el comportamiento de sus personajes, llegan a provocar la risa del público; momentos también de comunión entre los espectadores – actores pasivos principales-.

Interpretaciones de una pulida generosidad. Y eso es de agradecer. Cada uno de los actores aporta un peso específico brutal a la película, dando como resultado un impactante universo creado a base de verdad interpretativa.

Estéticamente, El profesor se muestra casi rozando el falso documental. El personaje de Adrien Brody se confiesa a cámara a través de fragmentos intercalados con la trama que no se corresponden a ningún tiempo ni espacio conocidos, con flash back a modo  de tomas caseras y los primeros planos de los personajes mientras discuten o dialogan con otros obligan al espectador a darse por aludido, algo que recuerda en cierta manera al cine de John Cassavettes, ese que tanto ha llegado a encandilarme.

También hay espacio para la animación digital y la poesía visual, la brusquedad en los movimientos de cámara, planos en picado, en contra, angulares imposibles, desenfoques forzadísimos, exagerado grano de la película…

Presiento que más de un padre asistirá con su hijo a la sesión de las 6 convencido de estar regalándole una sesión cinematográfica de adoctrinamiento subliminal. Pero es a  mitad del metraje cuando se invertirán roles y será esta vez el hijo quien, por arte de birlibirloque, sienta que a través de la misma es él quien estará mostrando/se de una u otra manera, otra nueva forma de ver una realidad que quizás, ni por asomo, hubiera pensado poder ofrecer con su visión de púber.

Momentos estelares hay muchos, pero me quedo con dos escenas de ‘encuentros abrazados’; el sucedido en la clase entre profesor y alumna cuando esta le muestra un regalo creado especialmente para él, y momento rencuentro con la ‘lolita’ de la película.

Y creo cinéfilos no dejarme nada en el tintero, ni en mi ‘diario’, ese que cada uno tenemos escrito o repleto de vacío, como el profesor. Quizás cada uno de nosotros llevamos dentro a ese no-hombre sin rostro de la película; al que todos admiran muy por encima de su rol social de ‘sustituto’. Eso sí, cada uno perdido en su propio océano. Estas palabras van por él y por todos esos profesores que nos hicieron transitar por otros caminos, porque quizás ellos fueron -en esos momentos- los hombres y mujeres de nuestra vida. Por todos ellos y por los que vendrán. Y por supuesto no dejes de verla en V.O.

Trailer ‘El profesor’:

 


El profesor (Detachment) – Tráiler español (v.o… por keane43

Tags:

Comentarios

Tú puedes ser el primero en dejarnos un comentario.

Deja tu comentario





Autor:

visita mi página

Un deseo: Amigos; amables, sabios. Una casa entre campo y mar, un bosque donde caminar. Libros; viejos y nuevos. Una vida donde ocio y reposo convivan con trabajo. También cine, mucho cine !!