Archivos de ‘Otro Cine‘

Que no nos roben el mes de abril: un paseo hasta la filmoteca. Nuestra selección.

Se nos está poniendo francamente difícil creernos que ya es primavera… Por suerte, los amantes de las historias siempre tendremos en ellas un cálido –o no- refugio. Este mes, la filmoteca continúa con Saura y da entrada a obras magníficas a través de sus homenajes a William Holden, gran exponente de galán del Hollywood dorado, y a Ingmar Bergman.

Sobre el prolífico y longevo Bergman, uno de los mejores cineastas en la historia como artífice de una genuina revolución del lenguaje cinematográfico e inspiración para la mayoría de los grandes del pasado siglo, ya está dicho casi todo y no nos dedicaremos ahora a añadir lo que podamos echar en falta. Llama la atención el que, entre las seleccionadas por la filmoteca, no estén sus obras cumbres, quizás porque tengamos que esperar a mayo para su proyección, quizás porque el programador haya querido abrir nuestros horizontes a algo más que las “sobadas” “El séptimo sello” o “Persona”. En cualquier caso, lo que nos ofrecen son también palabras mayores.

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Marzo de excepcional y sobrecogedora belleza en la filmoteca. Nuestra selección.

 

Antes de nada: sí, hemos mirado por la ventana y sabemos que en la capital del Reino lleva días cayendo la mundial. ¡Incluso hemos salido de casa! Contra todo pronóstico, ocasionalmente nos aventuramos más allá de los límites de nuestro sofá y del sucedáneo de amor dispensado por los gatos que nos soportan porque aspiran a devorar nuestros rostros cuando los triglicéridos nos ganen la batalla y dejamos en pausa la maratón de la serie de moda para respirar el purísimo aire de la metrópoli. “¿Y para qué?” os preguntaréis, con la curiosidad insaciable que os caracteriza, instantes antes de pensar lo poco que os importa. ¡Para ir al cine, señores! ¿Para qué, si no?

La narrativa audiovisual da sentido de nuestras vidas y, a veces, se siente gustito al compartirla con decenas o cientos de desconocidos, llamadnos freaks (que lo haréis). El caso es que marzo es un mes que nos gusta, así son las cosas, y no hemos querido ahorrar en grandilocuencia para calificarlo al margen de la errática meteorología.

Y no sólo nos gusta marzo porque es marzo y siempre trae algo notable para el progreso de la Humanidad en su conjunto, no, sino también porque en la filmoteca continúan en la línea que han adoptado últimamente: combinar el arte y ensayo y las rarezas de latitudes ignotas que, por la mayoría de los presentes, podrían seguir siéndolo, con historias de las buenas de vedad, de las que hacen la Historia. Del cine, por supuesto. Seguimos, así, con el ciclo de películas sobre el amor –que no necesariamente románticas- e introducimos uno de los cineastas españoles más prestigiosos de todos los tiempos: Carlos Saura.

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Febrero carnal en la filmoteca. Nuestra selección.

Allá por el siglo XIV, un clérigo cachondo relató el combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma, reflejando alegóricamente ese relajo de los rigores impuestos por la moral cristiana que, antecediendo a los cuarenta días de penitencia y potajes de garbanzos, daba oxígeno a breves encuentros con la gula y la lujuria… en suma, con el humano hedonismo y con la aun más humana hipocresía, pues ¿qué mejor representación de esta que las máscaras de Carnaval? Creo que no incurro en “spoiler” si menciono que no osó el Arcipreste dejar que venciera el bueno de Epicuro, quizás temeroso de condenar a la Humanidad a una bacanal continua… criaturita…: tanto esfuerzo por educar nuestra moralidad para que, a día de hoy, ni a nuestras abuelas se les mueva una ceja viendo “Gandía Shore” o según qué perfiles de Instagram.

Pero más merece ser glosado el “Libro del buen amor”, cuyos versos, como casi todo aquello cuya lectura te imponen en la infancia, se olvidan con deleite, por su principal aportación al lenguaje de las artes: ese magnífico eufemismo que nos hace llamar amor a lo que, en realidad, es un instinto animal con más olor a sudor reconcentrado que a perfume francés de ese que tanto se vende en la prefabricada onomástica oportunamente situada entre las fiestas navideñas y la fiebre consumista que, como las alergias, a muchos trae la primavera.

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Pequeña pantalla, pequeña crítica: “The end of the f**king world”

¡Enhorabuena! Has sobrevivido unas Navidades más: desde la primera a la última de las jornadas festivas, familiares e hipercalóricas y sus interludios no precisamente dedicados a dar carreritas y alimentarte de lechuga (¿por qué, abuela, por qué has de dejar esa bandeja del pecado dentro de mi campo visual en todo momento, que hasta el turrón de praliné de pera que no habría mirado dos veces en día grande allá por el 29 se me antoja de un atractivo irresistible rayano en lo erótico?). El caso es que vuelves a la rutina casi con ganas –insondables misterios de la naturaleza humana- y te encuentras con que la borrasca ha hecho acto de presencia justo a tiempo para evitar que los pantanos vinieran a absorbernos a nosotros y con que salir a la calle a mover un músculo requiere de tenerlos más gordos que un Guardián de la Noche. Así las cosas, te ves en la obligación de conectarte a esa plataforma de cuyo nombre quizás querría acordarme si tuvieran el buen gusto de patrocinarnos. Nah, no nos hace falta; así somos más “indies”… (no, no me miréis, no estoy llorando).

El descubrimiento de la semana –porque ya sabemos que en el mundo “serial” así se miden los tiempos- ha sido, para quien suscribe, la británica “The end of the f**king world”, una apuesta por el humor negro protagonizada por dos adolescentes que, hastiados por sus respectivas vidas, deciden fugarse de los hogares paternos: una, por pura rebeldía del pavo de toda la vida y el otro, por ver en ella a la óptima primera víctima humana en su carrera como “psycho-killer”. Por supuesto, este será el inicio de una secuencia de catastróficas desdichas contadas en clave de comedia irreverente.

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Decadente noviembre en la filmoteca. Nuestra selección.

La palabra “filmoteca” suena a rancio y lo rancio suena a… hipster. Tanto es así que, cuando uno se tiene a sí mismo por “normal” –valga la falsa modestia-, se lo piensa dos veces antes de acercarse al madrileño Cine Doré en la Calle Santa Isabel 3 sin previa caracterización con la barbuza-pubis de monja que es el signo de estos tiempos. Pero no: os estáis equivocando al pensar que os pedirán el carnet de gafa-pasta tan pronto como os aventuréis por Lavapiés, y, con ello, perdiendo la oportunidad de ver buen cine en pantalla grande al módico precio de 2,50€ la sesión. Eso sí (y, para gustos, colores): en V.O.S.

Aunque algunos gozaríamos lo indecible de un enfoque más orientado a los clásicos que no pierden la condición de peliculones por ser a la vez comerciales y, de hecho, nuestro flechazo hacia estas salas viene de una primera cita en la que nos sedujo mostrándonos a Cary Grant “Con la muerte en los talones” del tamaño al que solemos ver a Colin Farrell –abominable comparación, sí-, no se puede negar que, gracias a la tendencia de la filmoteca a dar pábulo a obras de diverso pelaje y, a menudo, de autores malditos o de países más emergentes que exóticos que no iría a ver ni la madre del protagonista si tuviera la alternativa de fingir un ictus, uno puede descubrir auténticas maravillas. No seamos unos cuñaos´ prejuiciosos y atrevámonos a averiguar qué puede hacer por nosotros un pastor de cabras kurdo en medio de una crisis existencial, porque, creedme, nos van a sorprender…

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The Paperman, un maravilloso corto de animación de Disney

The paperman

Desde que lo vi estas navidades antes de la proyección de Rompe Ralph!, me quedé fascinado por este maravilloso corto de animación llamado The Paperman, una pieza que mezcla las más modernas técnicas de animación por ordenador con la clásica, con una soberbia fotografía minimalista en blanco y negro. Dirigido por John Kahrs, The Paperman está nominado a los Oscars de este año y aunque no he visto los otros candidatos, para mí éste es mi favorito. Disfrutadlo!!!

¿Quién mató a Susan Miller? Un proyecto de largometraje en busca de productor

Está claro que buscar financiación para emprender un nuevo proyecto cinematográfico en estos tiempos es una tarea titánica. Aparte de las dificultades que las administraciones ponen de por sí y la complicada coyuntura económica (con un vergonzoso IVA del 21% para la cultura), conseguir el dinero para levantar una película es en estos momentos casi un milagro. Sin embargo, siempre hay espacio para nuevas ideas como el crowdfunding o la posiblidad de aprovechar al máximo el uso de las redes sociales. Desde Un Blog de Película nos gusta apoyar a los nuevos cineastas y queremos aportar nuestro granito de arena para dar a conocer un proyecto en busca de financiación que tiene muy buena pinta. +Sigue leyendo

Cine en la retina: La Insoportable Levedad del Ser (The unbearable Lightness of Being)

la insoportable levedad del ser

“¿Qué es la coquetería? Podría decirse que es un comportamiento que pretende poner en conocimiento de otra persona que un acercamiento sexual es posible, de tal modo que esta posibilidad no aparezca nunca como seguridad. Dicho de otro modo: la coquetería es una promesa de coito sin garantía”.

Así lo plasmaba en las primeras páginas de la versión literaria  Milán Kundera -uno de los escritores situados en mi lista blanca-, autor de La Insoportable Levedad del Ser.  Sí, estáis en lo cierto, esta es la peli de la que os hablaré hoy. +Sigue leyendo

Cine en la retina – Faces

Faces, – por Funámbula

 

“Tres tristes tigres comían trigo en un trigal, pero si no hay trigo en el trigal, ¿qué comerán los tres tristes tigres del trigal?“. Antes de dar comienzo con la película elegida de hoy, he de confesaros un secreto:

Secreto: (Del lat. secrētum).
1. m. Cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta.
2. m. Reserva, sigilo.

Como habréis podido comprobar a través de artículos anteriores, desconozco el motivo por el cuál mi tendencia a los dramas psicológicos es un tanto, digamos “marcadamente” obvia. Hace poco cayó en mis manos uno que hablaba acerca de cómo la escucha de ciertas canciones de amor y desamor con letras imposibles, podían llegar a producir en nuestro cerebro un estado anímico que nos hacia sentir mejor con nosotros mismos, un poco más en “paz” con uno tras un recuerdo personal nefasto reciente. Lo mismo debe ocurrir con el cine y el visionado de películas “Made in drama”. Y en este caso se trata de una de esas películas que no deja indiferente y que ha quedado grabada en mi retina. Hablaré de “Faces”, una de esas historias que va en aumento de principio a fin y que no es casi hasta el final de la misma cuando descubres el lugar a donde te ha llevado. He aquí el dicho: los mejores guisos son los que lento cuecen.

He de confesar muy a mi pesar, apenas haber visto una tercera parte de la filmografía de este cineasta como director. “Una mujer bajo la influencia” (1974) y “Opening Night” (1977) están entre mis favoritas. +Sigue leyendo

Cine en la retina – Manhattan

Manhattan, – por Funámbula

 

Buenas noches cinéfil@s,

Antes de dar comienzo al pase de hoy, os sugeriría escucharais de fondo la banda sonora original de la película de la que hablaré en breve por si os apetece mientras leéis el artículo. Os transportará a la ciudad en un instante y os sentiréis como en Manhattan. El tema es “Rhapsody in Blue” de George Gerwen.

Hoy os hablaré sobre “Manhattan”, largometraje dirigido por el archiconocido –odiado por unos y amado por otrosWoody Allen. Manhattan, habla sobre las relaciones personales. Básicamente nacen tres historias a un mismo tiempo: una de ellas ya está escrita –la de la ex de Isaac, personaje interpretado por el propio director, que quiere publicar una novela sobre su matrimonio fallido-; otra se está escribiendo, –su relación con Mary, interpretada por Diane Keaton-; y otra aún por escribir –la propia relación con Tracy, una joven Mariel Hemingway-. Con una de ellas ya ha vivido, con la otra quiere vivir pero no puede aún hacerlo…, y con la última está viviendo pero siente que no puede continuar. En fin, un ni contigo ni sin ti. +Sigue leyendo